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El roscón de Reyes

Una de las tradiciones navideñas más arraigadas y dulces por estas fechas es comerse un trozo de roscón (si puede ser mojado en chocolate, aún mejor) en los días cercanos a la visita de los Reyes Magos.

La tradición cristiana explica que el origen de esto se remonta a tiempos atrás, cuando se reunían en la noche familiares y amigos alrededor de una rosca de pan dulce, en la que habían escondido una haba, como símbolo del cuerpo de Jesús que con sus padres fue a Egipto, huyendo de la persecución de Herodes.

Imagen: losviajerosdeltiempo.com
Sin embargo,  su verdadero orgen se encuentra en las fiestas en honor a Saturno (saturnales) que los romanos celebraban varios siglos antes de Cristo. Estas fiestas celebraban la llegada del solsticio de invierno como nuevo período de luz y el final de los duros trabajos en el campo, por lo que también eran conocidas como "fiestas de los esclavos".

Las clases altas de la sociedad romana elaboraban y repartían unas tortas redondeadas hechas de higos, dátiles y miel entre las clases populares. En estas tortas se escondía un haba seca y el esclavo que la encontrara era nombrado rey de reyes durante aquel día, con lo que el resto debían tratarle con todos los honores y atenciones de un auténtico rey, no sin perder el ambiente de cachondeo y excesos de las bacanales romanas.  En algunos casos, el esclavo al que le tocara el haba seca podía incluso ser liberado, con lo que el haba se convertía en un objeto muy preciado y que atraía la buena suerte. 

Hacia el siglo IV, la Iglesia católica condena todas las fiestas paganas, entre ellas las saturnales y todo esto desparece...aunque no del todo. La zona de la Galia mantiene la torta saturnal que, poco a poco, va convirtiendo en roscón. 

Imagen: lacasadebaco.net
Durante el Renacimiento, las familias de la aristocracia francesa tomaban este postre el día de la Epifanía (6 de enero) cumpliendo un riguroso protocolo: Un niño dividía el  "gateau de roi" (pastel de rey) en trozos iguales para cada uno de los habitantes de la casa, señores y sirvientes juntos. Al que le tocaba el trozo con el haba era nombrado "Roi de la Fave" (el Rey del Haba) y durante ese día era el protagonista de una fiesta donde se comía y bebía sin medida. Cada vez que el rey bebía de su copa, todos los asistentes debían gritar “el rey bebe, el rey bebe”. Y claro, todos le seguían.



En el siglo XVIII, el cocinero de la corte quiso sorprender al "niño-rey" Luis XV y, en lugar del haba, escondió en el roscón una moneda de oro. A partir de entonces nadie quería una triste haba en su roscón y se extendió la costumbre de esconder monedas y objetos valiosos.

Pero ¿qué pasó en España? Pues bien, el roscón nos llegó desde Francia a través de dos vía:

Imagen: ujue-uxue.blogspot.com
1.- La corte de los Teobaldos, reyes de Navarra provenientes de la región francesa de Champaña, instauraron durante el siglo XIV la costumbre de celebrar una comida entre los niños más necesitados durante el día 6 de enero. Todos recibían una porción de rosco en el que se había introducido un haba. El niño que encontraba el haba en su ración era proclamado rey por un día. Entre 1381 y 1439 se coronaron Reyes de la Faba en localidades como Pamplona, Sangüesa, Puente la Reina, Tafalla, Estella, Olite o Tudela. La fiesta se desarrollaba siempre en el lugar donde estuviera el rey y, en su ausencia, la reina. Esta fiesta reapareció en 1920 y aún se celebra en Navarra como una tradición local.



2.- Felipe V, tío de Luis XV, hizo llegar a España la tradición del Roscón con moneda incluida. La rápida acogida en toda la península del roscón francés y el juego del haba probablemente se deba a la ya existencia de un postre similar: la Rosca de Navidad, un bollo anisado que las mujeres llevaban a la Misa del Gallo para que fuese bendecido.

En el siglo XIX, la moneda se cambió por una figurita de porcelana. Y en la actualidad te puedes encontrar cualquier cosa. Lo que nunca falta, o al menos no debería faltar, es el haba. Con el paso del tiempo ha perdido su significado alegre y positivo para convertir en "tonto del haba" al pobre que se la encuentre en su porción de roscón. 

Y, ya sabes, el tonto del haba paga el roscón. 
Imagen: pequerecetas.com




Feliz día de Reyes y buen provecho.
 

Lotería de Navidad: El "Gordo" en el puticlub.

En el sorteo del año 2013, la localidad toledana de Quintanar de la Orden fue agraciada con el premio gordo. El número 62246 dejó 4 millones de euros en la administración número 2.

Imagen: eldiario.es


Sin embargo, no todos los agraciados pudieron disfrutar de su premio. Unas papeletas premiadas, adquiridas en el burdel, exigirían muchas explicaciones...


Imagen: rakuten.tv
La realidad es que se vendieron todos los décimos en la administración Nº 2, a vecinos de la localidad. No se sabe de dónde surgió el bulo, pero corrió como la pólvora. Tanto que, incluso, inspiró una película: "Villaviciosa de al lado", dirigida por Nacho García y protagonizada por Carmen Machi y Leo Harlem.





Derivados de esta historia han surgido otros bulos que tuvieron su origen, cómo no, en la web sarcástica de noticias falsas "haynoticia.com", que mucha gente sigue empeñada en creer a pies juntillas sin pararse un poco a contrastar la información o a leer su "Aviso Legal" que dice lo siguiente:

"El site “Hay Noticia” (https://haynoticia.es) (en adelante denominado con sus siglas HN) es un site de humor cuyo fin es el entretenimiento. El contenido de HN es ficción y no se corresponde con la realidad."

Y esto va también para algunos medios de comunicación "serios", que lanzan la broma como noticia real y luego pasa lo que pasa.

Varios ejemplo de estas noticias falsas inspiradas en el bulo de Quintanar:

Lo pilla su mujer al descubrir que el décimo de Lotería de su marido lo venden solo en el puticlub

Puticlub sortea una cesta de Navidad y le toca al cura

Lo pilla su mujer al descubrir que el décimo de Lotería de su marido lo venden solo en el puticlub

Y es que, si hay algo que sobra en este país, es el sentido del humor...y gente que no pilla los chistes.

Lotería de navidad: Frota, frota, que da suerte.

Entre las muchas manías o supersticiones populares para atraer la suerte en la lotería está la de frotar el décimo sobre algo abultado y redondeado, es decir, una joroba, una calva o la barriga de una embarazada.

No se sabe exactamente el origen de estas supersticiones, pero investigando un poco he encontrado algunos datos que pueden acercarnos a ello.

Vamos por partes.

  • Frotar sobre la chepa o joroba de alguien: 
    • Durante la Edad Media, sobre todo en Europa Central, en todas las cortes existía la figura
      Imagen: ibiblio.org
      del "bufón". Jocosos, sarcásticos pero, sobre todo, figuras de confianza del rey que, en ocasiones, se convertían en confidentes. Habitualmente se les consideraba dotados de poderes sobrenaturales, tal vez para compensar las deformidades físicas que les caracterizaban. Entre ellas, la joroba. Los reyes siempre tenían cerca al bufón de la corte a la hora de tomar una decisión importante y no dudaban en tocar suavemente su joroba para que las negociaciones fueran favorables. Tal vez, de esta costumbre haya llegado a nuestros días la superstición de frotar el décimo de lotería para que el "negocio" salga bien. Por cierto, si la jorobada era una mujer, el efecto era el opuesto. Se asociaba a esta figura como representante de la Magia Negra. Las cosas del medievo.  


  • Frotar sobre una calva:
    • ¿Cuántas veces hemos oído eso de "A la ocasión la pintan calva"? Ocasión (Occasio) era
      Imagen: fotolog.com
      una diosa romana que simbolizaba las ocasiones perdidas a lo largo de nuestra vida. Se la representa con forma de mujer con una larga melena por delante, que le tapa el rostro, y calva por detrás. Así, cuando se presenta la Ocasión, hay que atrparla por el pelo antes de que pase porque después será imposible. ¿Tendrá lago que ver la calva de la diosa Ocasión con el hecho de frotar una calva para atraer la suerte? Tal vez.




  • Frotar el vientre de una embarazada: 
  • Imagen: elembarazo.net
    • Desde tiempos inmemoriales, a la mujer embarazada se le considera dotada de poderes sobrenaturales. El hecho de albergar un ser vivo en su interior es algo mágico, poderoso. De ahí que frotando su vientre, esperamos contagiarnos de esa magia, de esa energía positiv para atraer a la suerte.




¿Ya tienes tu décimo para el sorteo de Navidad? Pues frota, frota, que da suerte...o no.

Loteria de Navidad: El número de la Casa Real

Ahora que se acerca la fecha del sorteo, voy a publicar una serie de artículos referidos a la Lotería de Navidad (desde que se fue el Calvo, no volvió a ser lo mismo).

Empezaré con un antiguo mito, muy extendido y asumido como real por mucha gente. Me refiero al número "00000".

Popularmente se cree que este número no sale a la venta porque la organización de Loterías y Apuestas, se lo regala íntegramente a la Casa Real.

Si bien es cierto que la Lotería tiene "sangre Real", pues la ideó el rey Carlos III en 1763 como «un medio de aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes», la Realeza no ha tenido nunca reservado un número concreto.

Imagen: rtve.es

Como curiosidad te contaré que nunca ha sido agraciado con el Gordo de Navidad, pero en el sorteo de 2014 se llevó una pedrea y el niño de San Ildefonso lo cantó estoicamente.

Por cierto, si quieres jugar este número, para el próximo sorteo de 2018, lo puedes encontrar en una de estas administraciones:
 

  • Plaza de San Juan de Dios, 8. Cádiz.
  • C/ General Vives, 73. Las Palmas de Gran Canaria.
  • C/ República Argentina, 11. Logroño.
  • Plaza Puxamarina, 3. Murcia.
  • C/ Maestro Guillém, 5. Manises (Valencia). 

¡Suerte!





¡Que vienen los Reyes Magos!

La noche del 5 al 6 de enero los peques, y no tan peques de la casa, se irán a la cama esperando la llegada nocturna de Melchor, Gaspar y Baltasar. Los tres Reyes Magos que visitaron a Jesús en Belén. Como manda la tradición, dejarán regalos para todos los que se hayan ortado bien durante el año.

Una bonita y entrañable tradición que, como suele ocurrir con los mitos, tiene una base histórica bastante débil.

Vamos a explorar este mito por partes:

1.- ¿Eran tres?
La única referencia que se hace a estos personajes en la Biblia la encontramos en el evangelio de San Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle." 
Imagen: diariocritico.com
Mateo: "
Nada se dice del número. Sólo que eran más de uno. De hecho, se puede encontrar gran disparidad en cuanto a este tema según donde consultemos: 
      - En la capilla griega de las catacumbas de Priscila, del siglo II, aparecen tres "magos".
      - En las criptas de San Pedro y San Marcelino, en Roma, hay un fresco del siglo III en el que se representan dos
     - En las romanas catacumbas de Domitila, del siglo IV, encontramos cuatro.
     - En varios monumentos arqueológicos romanos, aparecen hasta seis y ocho "magos".
     - Y en documentos armenios aparecen doce.
El actual número de tres acabó imponiéndose, seguramente, por los regalos que también San Mateo cita en su evangelio: "Cuando entraron en la casa, vieron al niño con María su madre, y postrándose le adoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra."


2.- ¿Cómo se llamaban?
Pues tampoco lo sabemos. Sus actuales nombres, Melchor (Malki-or, "Rey de la Luz"), Gaspar (Kansbar, "Administrador del Tesoro") y Baltasar (Belio-šarru-usur, "Dios protege al Rey"), no aparecen citados hasta el siglo IV en el Evangelio Armenio de la Infancia. Dos siglos más tarde aparecen citados de nuevo en el mosaico de San Apollinaire Nuovo (Rávena).  Pero no serán aceptados definitivamente, hasta su inclusión en el “Liber Pontificalis”, fechado a mediados del siglo IX. Visten ropas al estilo Persa y representan las tres edades del ser humano: Gaspar, la juventud; Baltasar, la madurez; y Melchor, la ancianidad. 
Baltasar no aparece con piel negra hasta el siglo XV con el fin de representar, además de las edades, las tres razas de la Edad Media. Así Melchor representa a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los Africanos.

Imagen: infovaticana.com


3.- ¿Eran reyes con poderes mágicos?
 Pues no. El evangelio se refiere a ellos como "magos" pero no en el sentido que entendemos ahora.
En aquella época "los magos" eran una casta religiosa persa. Unos sacerdotes estudiosos de la astrología con gran reconocimiento por su amplia sabiduría en diversos campos.
El título Real, se lo otorga Tertuliano, escritor romano y Padre de la Iglesia, que durante el siglo III llegó a esta conclusión después de leer uno de los Libros Sagrados. En él se decía: "Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes". Esto unido a que la Iglesia no veía bien que se asociara a estos personajes con la magia, entendida como poder sobrenatural, hizo que a partir de ese momento se les denominara "Reyes Magos".

Imagen: setthings.com


4.- ¿Visitaron el pesebre donde nació Jesús?
"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron…” – Mateo 2:11
Aquí encontramos otra pista que nos lleva a la respuesta. Mateo cita que entraron en "la casa". No habla de pesebre o establo. Esto tiene sentido porque, según algunos estudios, la visita de los magos se produce casi dos años después del nacimiento de Jesús. Por eso Herodes ordena matar a todos los niños menores de dos años. 


Ya falta poco, se les oye a lo lejos. ¡Que la realidad no mate la ilusión!

Yo, como cada año, dejaré tres tazas de leche con galletas y unos cuencos de agua para los camellos. Dormiré deprisa para que sus majestades dejen los regalos en el salón de casa. 

¡Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magoa, caminito de Belén...!


Las doce uvas


Como es tradición, la última noche del año cumpliremos con el ritual de tomarnos las 12 uvas de la suerte con las últimas campanadas del año.
Imagen: www.lavanguardia.com


La creencia popular sitúa el origen de esto en un excedente en la cosecha de uva durante 1909.  Según se cuenta, los productores alicantinos de uva blanca, de la variedad "Aledo", bajaron los precios para poder venderlas todas añadiendo una campaña de márketing que perdura hoy: "las uvas de la suerte".

Sin embrago, Luis González, director del Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Uva de Mesa embolsada de Vanalopó (Alicante)", afirma que no hay inguna constancia documental acerca del lugar, la fecha o el año de este suceso.

De lo que sí hay constancia es de la versión más probable:

En el diario madrileño "El Imparcial", se publica el 1 de enero de 1894 un artículo titulado "Las uvas bienhechoras". (http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000717314&search=&lang=es)
Como se puede leer (con alguna dificultad por la calidad del documento) en este recorte se cuenta que la tradición de comer doce uvas con las últimas campanadas en la noche del 31 de diciembre ha sido importada de Francia y que "comidas con fe la úlitma noche del (año) proporcionan la felicidad [...]". Incluso se le llegaban a atribuir poderes sobrenaturales: "¿Que con las uvas le va a salir el pelo? [...] Quién sabe, cosas más extraordinarias se han visto".

El caso es que la costumbre de comer uvas acompañadas con champagne para celebrar Año Nuevo, estaba extendida entre la burguesía madrileña, al menos, desde 1894.

Unos años antes, en 1882, el alcalde Abascal promulgó un Bando por el que se imponía una cuota de 5 pesetas a quienes quisieran salir a recibir a los Reyes Magos en la noche del 5 de enero. Con esto quería evitar las borracheras y alboroto callejero que se originaba con esa tradición. Los madrileños, enfadados por lo abusivo de la medida y considerando que ese precio solo lo podrían pagar los "pudientes", decidieron protestar de una forma curiosa y que ha llegado a nuestros días:

Uvas Milagrosas. Madrid, 1912 (abc.es)
La noche del 31 de diciembre saldrían a la Puerta del Sol con uvas para celebrar, con ironía y alboroto, el Año Nuevo en la calle igual que los burgueses lo hacían en sus lujosas casas.

En 1898, la prensa de Madrid animaba a todos los ciudadanos a unirse al festín de las "uvas
milagrosas" bajo el reloj de la Puerta del Sol.

Este hecho tuvo una gran repercusión en toda España y pocos años después, en 1907, la prensa ya hablaba de "tradición arraigada". Con lo que no es de extrañar que llegase a Alicante en 1909, dando lugar a la falsa creencia de que el origen de la tradición esta allí.

¡Feliz Año Nuevo y no te atragantes con las uvas!


¡Inocente inocente!

En el Nuevo Testamento, San Mateo relata cómo el rey Herodes, enterando del nacimiento de un niño que, según la profecía, le podría arrebatar el trono, ordeno asesinar a todos los menores de 2 años.  Así, a los niños asesinados se les consideró Santos Inocentes y la Iglesia Católica, en el siglo IV estableció su celebración el día 28 de diciembre.

"La masacre de los inocentes", Rubens.
Un episodio cruel, triste, un infanticidio terrible. Entonces ¿por qué se celebra ese día gastando bromas divertidas? Parece bastante contradictorio...

Para encontrar la respuesta tenemos que remontarnos a la Edad Media. En la Europa medieval (sobre todo en el centro), se celebraba el día de San Nicolás cada 6 de diciembre, eligiendo un "Obispillo". Generalmente era un niño elegido del coro de las catedrales, y su "nombramiento" duraba hasta el día de los Santos Inocentes. Esta figura era la heredera de otra tradición más antigua: la Fiesta de los Locos. En esta celebración, se elegía un "Obispo de los Locos" que se dedicaba por unos días a alterar el orden social con jolgorio, alboroto (incluso dentro de las iglesias), burlas, provocaciones...

De esta forma el "Obispillo" tenía carta libre para gastar bromas y ser un poco "gamberro", hasta el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes en que acababa su privilegio.

Aún hoy, en Burgos se celebra la fiesta del "Obispillo y sus 16 Inocentes". Tras ser nombrado en las primeras horas del 28 de diciembre, recorre las calles de la ciudad y termina en la Plaza Mayor donde es recibido por el Alcalde y otras autoridades. Desde el balcón del Ayuntamiento saluda a todos y dirige unas palabras a los niños.

Imagen: danzasmariangelessaiz.com
A partir de 1431, con el Concilio de Basilea, la Iglesia persigue esta celebración por sacrílega y burlesca, pero no pudo evitar su expansión. Llegó a España donde tuvo muy buena acogida (ya sabemos que a los españoles siempre nos ha gustado el cachondeo) y de ahí se exportó a latinoamérica.


Este es el origen real de las actuales inocentadas. Coincide temporalmente con el día de los Santos Inocentes pero no es ninguna burla a aquellos tristes hechos.

Así que, ten cuidado ese día. Y si terminas con un monigote de papel pegado en la espalda, simplemente, sonríe.

Imagen: pamontnoticias.wordpress.com





25 de diciembre

Llega el día clave de la Navidad, el 25 de diciembre. Fecha en la que la tradición cristiana celebra el
Imagen: sobrehistoria.com
nacimiento de Jesús.
Pero una cosa es la fecha de celebración y otra distinta es la fecha del hecho que se celebra.
No está nada claro que el nacimiento de Jesús de Nazaret ocurriera ese día, ni siquiera ese mes.

En primer lugar, no encontramos ninguna referncia a una fecha concreta en  ninguna página de la Biblia ni en ninguna obra escrita de aquella época.
Después tenemos las descripciones del lugar y del momento que encontramos en la citada Biblia. Lucas escribe que “había también en la misma tierra pastores viviendo al raso y cuidando de sus rebaños por las noches.” Según Adam Clarke, teólogo inglés y estudioso de la Biblia, en la antigua Palestina los pastores sacaban sus rebaños en primavera y los mantenían en el campo hasta octubre. A partir de este mes comenzaban las lluvias y el intenso frío nocturno, incluso con nieve en zonas montañosas como Belén, lo que les obligaba a resguardar a los animales bajo techo. Por tanto, la descripción de Lucas no puede corresponderse con el periodo de tiempo comprendido entre octubre y abril, aproximadamente.

Entonces, ¿por qué se celebra el 25 de diciembre?

Imagen: bebesymas.com
Vamos a remontarnos al siglo VI a.C. En esa época nace en Persia la veneración del dios Sol (Mitra), que celebraba  su "nacimiento" coincidiendo con el solsticio de invierno, es decir, cuando la "vida" del sol comienza a alargarse. Los soldados romanos importaron al Imperio esa tradición tras sus numerosas incursiones en Persia y la integraron en la festividad "Natalis Invicti", que celebraban cada 25 de diciembre en honor del dios Saturno, de ahí que se conocieran estas celebraciones como "saturnales".  Banquetes públicos, celebraciones por las calles, intercambio de regalos...Una fiesta muy importante para celebrar la renovación de la luz y la llegada del año nuevo.

Los cristianos formaban parte de estas celebraciones, cada vez más extendidas, y eso provocó la preocupación de los doctores de la Iglesia. El emperador Constantino fue el que se propuso poner fin al paganismo reinante y lo hizo de una forma pacífica. Decidió dotar a las festividades paganas de un significado cristiano. Así, en el siglo IV, instituyó la fecha del nacimiento del Hijo de Dios el mismo día que el del Dios Sol. Con esto, los paganos romanos seguirían con sus tradiciones y los cristianos celebrarían la Natividad (Navidad) de Jesús. Un siglo después, la Iglesia hace oficial la celebración de la Navidad, anulando casi por completo al "Natalis Invicti".

Mito o realidad, cada 25 de diciembre es muy especial para mí. Un día entrañable, de recuerdos y reuniones familiares que me remontan a la infancia. ¿Y tú cómo lo celebras?

Feliz Natalis Invicti.
Feliz Navidad. 


Lotería de Navidad

El 18 de diciembre de 1812 se celebró el primer sorteo de la "Lotería Moderna", llamada así para diferenciarla de la "Lotería Primitiva", que ya se celebraba desde 1763, ideada por el Marqués de Esquilache.

El objetivo de ambos sorteos era el mismo: recaudar dinero para el Estado sin crear un nuevo impuesto obligatorio.

A partir del 23 de diciembre de 1892 comenzó a llamarse "Lotería de Navidad" y, hasta hoy, se ha venido celebrando año tras año alimentando durante los días previos la ilusión de ser millonario.
Imagen: europapress.es

Esta ilusión ha dado origen a varios mitos y supersticiones para que la suerte acuda a tu puerta. Veamos algunos de ellos.

- Llevar una moneda de oro o un alfiler en la chaqueta durante los días previos.
- Portar una llave antigua de hierro durante el sorteo.
- Coger todos los billetes de lotería que se tengan de años anteriores y quemarlos con una vela naranja, mientras se repite tres veces mentalmente: "que tus cenizas vuelvan a mí en forma de premio".
- Frotar el décimo en el vientre de una embarazada, el lomo de un gato negro o la cabeza de un calvo.

- Al comprar el décimo hay que entrar en la administración con el pie izquierdo y asegurarte de que te lo entregan con la mano derecha.

¿Practicas alguno de estos ritos? ¿Conoces otros "métodos infalibles" para que te toque el Gordo?

Pues ya puedes ir poniédolos en práctica porque, si nos atenemos al ámbito matemático de este juego de azar, Hay muy, muy pocas posibilidades de que tengas el número premiado. Concretamente 1 entre 100000.
Para que veas lo que esto significa, te pongo aquí algunos índices de probabilidades de cosas que te pueden ocurrir antes de que te toque la Lotería de Navidad:

- Escribir un libro que se convierta en "best-seller": 1/200
Imagen: esoterismos.com
- Nacer con un dedo extra en manos o pies: 1/500
- Encontrar un trébol de cuatro hojas: 1/10000

- Ganar un Óscar: 1/11500
- Morir ahogado: 1/20000
- Morir por el impacto de un meteorito: 1/75000
- Tener una cita con una/un súpermodelo: 1/88000
- Morir por una intoxicación alimentaria: 1/100000

No obstante, mucho o poco, todos los que leáis esto (o la gran mayoría) tendréis algún decimito por si acaso... Mañana lo sabremos.

¡Feliz "Día de la Salud"!

Santa Claus

Ya queda poco. Dentro de unas noches, Santa Claus (Papá Noel) visitará nuestro árbol para dejar regalos si hemos sido buenos.

- Bah. Americanadas.- Dice uno a mi lado.
- Yo eso no lo celebro. Es un invento de la Coca-Cola.- Dice otro.

Vamos a remontarnos al origen del mito para ver qué hay de cierto en esas afirmaciones.

Imagen: diosysantidad.blogspot.com
Entre los años 250 y 270 nace, en Patara (Turquía), Nicolás. Con el tiempo se convertiría en bispo de Myra. Según cuentan, fue un hombre muy piadoso y generoso con los más débiles, sobre todo con viudas y niños, a los que no dudaba en ayudar.
En el año 343 muere víctima de persecuciones religiosas y esto hace que los huérfanos y los marineros (entre otros), que habían sido benefactores de su bondad, le nombran santo patrono, y aquí nace el mito.

Cuenta la leyenda que tres doncellas eran tan pobres que no tenían dote para casarse. Su padre, desesperado estba decidido a vender como esclava a una de ellas para casar a las otras dos con el dinero que recogiera. Enterado de esto, el obispo Nicolás, entró una noche en casa de las doncellas por una ventana abierta y dejó en la casa tres bolsas de monedas de oro.

Te suena a algo, ¿a que sí?

El caso es que la fama de Nicolás, convertido en santo, fue tan grande que países como Rusia y Grecia, también lo convirtieron en su patrono. Cada 6 de diciembre se conmemoraba la fecha de su muerte y, durante la Edad Media, la noche anterior se sacaba a la calle comida para el santo y paja para sus caballos. Al día siguiente, los niños que habían sido buenos encontraban regalos en el lugar donde habían depositado los alimentos y la paja. Así se extendió la tradición de intercambiar regalos en estas fechas.

Imgen: domus-romana.blogspot.com
Pero los regalos y las celebraciones de diciembre son aún mas antiguas. En el Imperio Romano se celebraba en diciembre la fiesta en homenaje a Saturno, que celebraba la fertilidad y se intercambiaban regalos.

Pero volvamos a San Nicolás. La tradición se extiende por el norte de Europa y los colonos alemanes y holandeses lo llevan a Norteamérica y siguen celebrando su fiesta. Allí, Sankt Niclaus o Sinterklass, deriva en Santa Claus.

No es hasta 1823 cuando aparece el mito actual de Santa Claus. El pastor norteamericano Clement Clarke Moore escribe un poema: “A visit From Santa Claus”, en el que se cuenta la historia de una especie de duende que viaja en un trineo tirado por nueve renos y que regala juguetes a los niños en la víspera de la Navidad.

Unos años más tarde, en 1863, un inmigrante alemán, Thomas Naast, recibe el encargo de ilustrar el poema de Moore. Y de ahí nace la imagen actual de un Santa Claus gordito, con aspecto bonachón y con su característico traje y gorro rojo (no, esto no fue cosa de Coca-Cola). Además trasladó la residencia del personaje al Polo Norte.

Pero Moore y Naast, no fueron del todo originales en todo esto. Sus ideas están basadas en la
Imagen: morganabarcelona.com
mitología nórdica de Odín y su "cabalgata nocturna": durante la noche de Yule (festividad ligada al solsticio de invierno), Odín sale de cacería, acompañado de los dos cuervos que todo lo ven, y si los niños dejan sus zapatos llenos de heno y azúcar para Sleipnir, su caballo de ocho patas, reciben un regalo en agradecimiento.

No sé a ti, pero a mí esto me resulta muy familiar...

Bueno, pues este es el origen del mito de Santa Claus, Papá Noel para nosotros. Pero ¿qué pasa con la Coca-Cola?
Imagen: cocacolaespana.es

Papá Noel anunció este refresco por primera vez en 1920 en The Saturday Evening Post. Su imagen era la creada 60 años antes por Thomas Naast (tarje rojo incluido). Sin embargo, el Papá Noel tal y como todos lo conocemos en la actualidad nació en 1931, por encargo de la agencia de publicidad de
Coca-Cola al dibujante Haddon Sundblom. Para personificar la bondad y la alegría del espíritu navideño, el ilustrador se inspiró en el poema de Clement Clark Moore.

¿Y cómo ideó su aspecto físico? Al principio copió la imagen de su amigo Lou Prentiss, un vendedor jubilado. Cuando éste murió, el mismo Sundblom se utilizó como modelo.

No obstante, yo seguiré dejando mis zapatos bajo el árbol...por si acaso.




El Portal de Belén

En muchos hogares ya tenemos puesto (o casi) nuestro "Nacimiento". Con sus pastores, sus animales y su Portal de Belén, en cuyo interior tenemos al buey, a la mula y un pequeño pesebre. Así representamos las condiciones en las que nació Jesús. ¿O no?

La tradición de representar esta escena no comienza hasta el año 1223. San Francisco de Asís pensó en una nueva forma de celebrar la Navidad y, con el permiso del Papa Honorio III, colocó un altar en el bosque de Geccio (una pequeña población cerca de Roma) junto a una cueva donde había algunos animales domésticos y un pequeño pesebre de heno.

Imagen: ofmval.org


La gente del pueblo acudió a la celebración con antorchas, en grupos, formando parte, sin saberlo, del primer "Belén Viviente".

Tuvo tanto éxito que los franciscanos mantuvieron esta forma de celebrar la Navidad.

Años más tarde, la contrarreforma religiosa eliminó casi por completo esta celebración que solo se mantuvo entre los Jesuitas de Nápoles. Carlos III, entonces rey de esa ciudad y futuro rey de España, ordenó construir un pesebre en su palacio, iniciando así la propagación de esta tradición fura de los recintos religiosos.

El propio Carlos III, ya en España, encargó un pesebre igual para su hijo a unos artistas valencianos y esto fue el inicio de su expansión por todo el reino. La gente comenzó a hacer pesebres en sus casa durante la Navidad y la tradición se extendió por toda la zona mediterránea de Europa y de allí saltó a América.

El Árbol de Navidad

Se acercan las fechas navideñas y en este blog voy a dedicar las próximas entradas a diferentes mitos y leyendas relacionadas con esta celebración.

Empezaremos con el árbol de Navidad. Mucha gente lo tendrá ya puesto en casa esperando la noche del 24 de diciembre en la que Papá Noel depositará allí los regalos para la familia

Imagen: quo.es

Pero, en sus orígenes, poco tiene que ver el árbol con la figura de Papá Noel.

En la antigüedad, los pueblos primitivos introducían en sus chozas las plantas de hojas perennes y flores, como medio de proteción. Para ellos, estas plantas tenían un sentido mágico o "religioso".

Más tarde, los griegos y los romanos decoraban sus casas con hiedra. 

Los celtas y los escandinavos usaban el muérdago y muchas otras plantas de hoja perenne (como el acebo, el rusco, el laurel y las ramas de pino o de abeto) pues pensaban que tenían el poder de proteger contra enfermedades y curarlas.

En la cultura de los celtas, el árbol era considerado un elemento sagrado. Los druidas de centro-Europa adornaban árboles para su veneración, ya que creían en el carácter sagrado de la naturaleza.
Para celebrar "la noche Madre", la noche más larga del año, se dedicaba todo un mes (nuestro actual diciembre) a celebrar bailes, reuniones y fiestas en honor al Frey, dios nórdico del Sol y la fertilidad. Entre otras cosas, se adornaba un árbol de hoja perenne adornando un árbol perenne al que llamaban Árbol del Universo. En su copa se hallaba el cielo, Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín), mientras que en las raíces profundas se encontraba el Helheim (reino de los muertos). 

El arraigo de estos festejos fue aprovechado por el rey Olaf I de Noruega para trasladar, en el siglo X de nuestra era, estos actos al día de Navidad, consiguiendo de esta forma, facilitar el proceso de conversión al Cristianismo de su pueblo que el propio Olaf había emprendido.

Pero volvamos al Árbol. Parece ser que su origen histórico se sitúa en la Alemania del siglo VIII. San Bonifacio llega a este país para predicar el Cristianismo y, después de muchas dificultades consigue buenos resultados. Tras su marcha a Roma para informar al Papa Gregorio II, en su regreso descubrió que los germanos habían vuelto a sus antiguas creencias y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín. Lleno de ira tomó un hacha y cortó el roble sagrado.

A partir de aquí comienza la leyenda: con el primer golpe del hacha, una fuerte y repentina ráfaga de .
Imagen: teinteresa.es
viento derribó el árbol. El pueblo sorprendido, reconoció con temor la mano de Dios en este evento y preguntó humildemente a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad.
El Obispo, continúa la leyenda, se fijó en un pequeño abeto que milagrosamente había permanecido intacto junto a los restos y ramas rotas del roble caído. Lo vio como símbolo perenne del amor perenne de Dios, y lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo).
Como estaba familiarizado con la costumbre popular de meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, pidió a todos que llevaran a casa un abeto. Este árbol representa la paz, y por permanecer verde simboliza también la inmortalidad; con su cima apuntando hacia arriba, se indica, además, el cielo, la morada de Dios.

Esta tradición pasó a Gran Bretaña, de allí a Estados Unidos (donde se incorporó en la fiesta a Santa Claus), de ahí llegó a América Latina y regresó a Europa en su nueva versión.