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Las espinacas de Popeye

Popeye, el Marino. Un héroe popular creado por Elzie Crisler Segar en 1929 caracterizado por su ojo tuerto (pop-eye) y por su bote de espinacas que siempre le sacaban de apuros. Ante cualquier problema con su archienemigo "Brutus", la ingesta de espinacas hace crecer sus músculos y le dotan de una fuerza sobrehumana.

- ¿Y qué nutriente de las espinacas le da tanta fuerza a nuestro querido Popeye?
- ¡EL HIERROOOOO! - gritan todos.

¡Pues no!

Imagen: nomeatathlete.com
La creencia popular cuenta que en 1870, el químico alemán Erich von Wolf investigaba la cantidad de hierro en la espinaca y en los vegetales verdes. Al escribir sus descubrimientos en un cuaderno. En vez de escribir que el alimento tenía 3,5 miligramos de hierro en una porción de 100 gramos de espinaca, Wolf olvidó la coma, quedando registrado entonces que el contenido de hierro era de 35 miligramos.

Esta historia, que es la que siempre se utiliza para explicar el error del hierro en las espinacas, hace aguas (por mucho que aparezca en Wikipedia). Tal como explica el Mike Sutton en el estudio "Spinach, Iron and Popeye", no hay ningún registro escrito acerca del supuesto error de Wolf, y tampoco se conoce al que, supuestamente, corrigió este error en 1937.


Pero el mito va más allá. En ningún momento, Popeye ni su creador, afirman que la sustancia fortalecedora de las espinacas sea el hierro. El hierro no aparece citado en ninguna de las innumerables viñetas de este personaje.

Pues vaya lío. Entonces, ¿qué ocurrió?

La revista The Lancet publicó en 1971 un artículo firmado por un tal R. Hunter en el que afirmaba lo siguiente:

“Cuando a principios de los años ‘30 Max Fliesher, el creador de Popeye, echó a volar su imaginación para idear un elemento energizante instantáneo que fuera un restaurador vital para asegurar el triunfo de su héroe marinero ante la adversidad y garantizar así su supervivencia en los siguientes episodios, su elección recayó casi inevitablemente sobre las espinacas. La razón era que en la década anterior (los años ‘20) los estadounidenses comenzaron a consumir grandes cantidades de este vegetal cuando se demostró que contenía importantes elementos para la musculación tales como el calcio y el hierro“.

Ni Max Fliesher fue el creador de Popeye, ni las espinacas contenían altas dosis de hierro, como ya se sabía en los años ´20. Además, aunque así fuera, el hierro contenido en vegetales apenas es absorbido por el organismo.

Sin embargo, la difusión de esta información fue imparable y caló en la sociedad.

Vale, todo eso está muy bien. Pero entonces ¿qué demonios daba tanta fuerza a Popeye al comer espinacas?

Pues él mismo nos lo cuenta en una de sus viñetas:

Imagen: gringoxua.com








-¡Cielos! ¿Eres un caballo?
- La espinaca está llena de vitamina A y eso es lo que hace a los humanos fuertes y sanos.






La espinaca es muy rica en vitamina A, y esto es lo que ayuda a Popeye contra Brutus.

¿Lo del hierro? Zarandajas...

Vitamina C contra la gripe.

Llega el otoño y con él, la temida gripe. "Toma mucha vitamina C para no cogerla". Puede que este sea el consejo más escuchado durante esta época del año. Pero ¿qué hay de cierto en ello?

Esta idea nace de un Premio Nobel de Química, Linus Pauling, quien afirma que las enfermedades se producen por un desequilibrio molecular en el organismo. En 1970 publica un libro “Vitamin C and the Common Cold” en el que afirma que la ingesta de 1gr. diario de vitamina C, puede reducir en un 45% la posibilidad de contraer un resfriado. Este libro tuvo mucha difusión y las ideas de Pauling, recogidas en lo que se conoce como "Terapia Ortomolecular", tuvieron mucha aceptación.

Imagen: cuidateplus.com

Sin embargo, varios estudios independientes, entre ellos los realizados en 1968 y entre 1972 y 1973, demostraron que la teoría de Pauling hacía aguas. Se inoculó a varios voluntarios con el virus del resfriado común; la mitad de estas personas fue tratada con altas dosis de vitamina C y la otra mitad con placebos, varios días antes y después de la inoculación. El resultado fue el mismo para ambos grupos.

Pero estos estudios no tuvieron la misma publicidad...

Desde entonces, 29 estudios científicos con más de 11000 participantes, no han podido demostrar que la ingesta de vitamina C ayude a prevenir o curar resfriados o gripe.

¿Hay que tomarla? Por supuesto. Es un micronutriente esencial, como otros muchos, para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Pero no esperes milagros contra el catarro.

Por cierto, ¿sabes que la naranja no es el alimento que contiene más cantidad de vitamina C? Esto, para otro día...