El Portal de Belén

En muchos hogares ya tenemos puesto (o casi) nuestro "Nacimiento". Con sus pastores, sus animales y su Portal de Belén, en cuyo interior tenemos al buey, a la mula y un pequeño pesebre. Así representamos las condiciones en las que nació Jesús. ¿O no?

La tradición de representar esta escena no comienza hasta el año 1223. San Francisco de Asís pensó en una nueva forma de celebrar la Navidad y, con el permiso del Papa Honorio III, colocó un altar en el bosque de Geccio (una pequeña población cerca de Roma) junto a una cueva donde había algunos animales domésticos y un pequeño pesebre de heno.

Imagen: ofmval.org


La gente del pueblo acudió a la celebración con antorchas, en grupos, formando parte, sin saberlo, del primer "Belén Viviente".

Tuvo tanto éxito que los franciscanos mantuvieron esta forma de celebrar la Navidad.

Años más tarde, la contrarreforma religiosa eliminó casi por completo esta celebración que solo se mantuvo entre los Jesuitas de Nápoles. Carlos III, entonces rey de esa ciudad y futuro rey de España, ordenó construir un pesebre en su palacio, iniciando así la propagación de esta tradición fura de los recintos religiosos.

El propio Carlos III, ya en España, encargó un pesebre igual para su hijo a unos artistas valencianos y esto fue el inicio de su expansión por todo el reino. La gente comenzó a hacer pesebres en sus casa durante la Navidad y la tradición se extendió por toda la zona mediterránea de Europa y de allí saltó a América.

El Árbol de Navidad

Se acercan las fechas navideñas y en este blog voy a dedicar las próximas entradas a diferentes mitos y leyendas relacionadas con esta celebración.

Empezaremos con el árbol de Navidad. Mucha gente lo tendrá ya puesto en casa esperando la noche del 24 de diciembre en la que Papá Noel depositará allí los regalos para la familia

Imagen: quo.es

Pero, en sus orígenes, poco tiene que ver el árbol con la figura de Papá Noel.

En la antigüedad, los pueblos primitivos introducían en sus chozas las plantas de hojas perennes y flores, como medio de proteción. Para ellos, estas plantas tenían un sentido mágico o "religioso".

Más tarde, los griegos y los romanos decoraban sus casas con hiedra. 

Los celtas y los escandinavos usaban el muérdago y muchas otras plantas de hoja perenne (como el acebo, el rusco, el laurel y las ramas de pino o de abeto) pues pensaban que tenían el poder de proteger contra enfermedades y curarlas.

En la cultura de los celtas, el árbol era considerado un elemento sagrado. Los druidas de centro-Europa adornaban árboles para su veneración, ya que creían en el carácter sagrado de la naturaleza.
Para celebrar "la noche Madre", la noche más larga del año, se dedicaba todo un mes (nuestro actual diciembre) a celebrar bailes, reuniones y fiestas en honor al Frey, dios nórdico del Sol y la fertilidad. Entre otras cosas, se adornaba un árbol de hoja perenne adornando un árbol perenne al que llamaban Árbol del Universo. En su copa se hallaba el cielo, Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín), mientras que en las raíces profundas se encontraba el Helheim (reino de los muertos). 

El arraigo de estos festejos fue aprovechado por el rey Olaf I de Noruega para trasladar, en el siglo X de nuestra era, estos actos al día de Navidad, consiguiendo de esta forma, facilitar el proceso de conversión al Cristianismo de su pueblo que el propio Olaf había emprendido.

Pero volvamos al Árbol. Parece ser que su origen histórico se sitúa en la Alemania del siglo VIII. San Bonifacio llega a este país para predicar el Cristianismo y, después de muchas dificultades consigue buenos resultados. Tras su marcha a Roma para informar al Papa Gregorio II, en su regreso descubrió que los germanos habían vuelto a sus antiguas creencias y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín. Lleno de ira tomó un hacha y cortó el roble sagrado.

A partir de aquí comienza la leyenda: con el primer golpe del hacha, una fuerte y repentina ráfaga de .
Imagen: teinteresa.es
viento derribó el árbol. El pueblo sorprendido, reconoció con temor la mano de Dios en este evento y preguntó humildemente a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad.
El Obispo, continúa la leyenda, se fijó en un pequeño abeto que milagrosamente había permanecido intacto junto a los restos y ramas rotas del roble caído. Lo vio como símbolo perenne del amor perenne de Dios, y lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo).
Como estaba familiarizado con la costumbre popular de meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, pidió a todos que llevaran a casa un abeto. Este árbol representa la paz, y por permanecer verde simboliza también la inmortalidad; con su cima apuntando hacia arriba, se indica, además, el cielo, la morada de Dios.

Esta tradición pasó a Gran Bretaña, de allí a Estados Unidos (donde se incorporó en la fiesta a Santa Claus), de ahí llegó a América Latina y regresó a Europa en su nueva versión. 

¡Buena suerte, Mr. Gorsky!

Todos sabemos que, en 1969, cuando Neil Amstrong pisó la Luna dijo una frase que se ha hecho famosa en todo el mundo: "Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad". Todos los espectadores de televisión y escuchantes de radio, quedaron emocionados por lo que estaban viendo y oyendo.

Pero cuentan por ahí que, mientras regresaba al módulo lunar dijo otra frase, esta vez rodeada de misterio: "Good luck, Mr Gorsky!".
Siguen contando que el propio Armstrong desveló el enigma años después de la muerte del Sr. Gorsky. Cuando el famoso astronauta era niño, mientras jugaba al béisbol en el jardín de su casa, se le coló la pelota en el jardín de sus vecinos, los señores Gorsky. Al pasar a recogerla pudo oir unas voces de la Sra. Gorsky que, muy enfadada decía: "¿Sexo oral? ¿Quieres sexo oral? ¡Tendrás sexo oral cuando el hijo de tus vecinos se pasee por la Luna!".

Foto: RPP Noticias
La historia es tan fantástica que merecía ser cierta. Pero, tristemente, no es más que una leyenda urbana.

En las transcripciones del Apolo XI, la NASA no recoge tal frase. Además, el nombre del Sr. Gorsky varía según la región de EEUU donde se cuenta la historia. Pero la prueba definitiva es que el propio Neil Armstrong fue preguntado al respecto durante una entrevista en 1995, año en que surgió el bulo, y confesó que era una historia muy divertida que escuchó por primera vez en el Show de Buddy Hackett, en California.

Años después, cuando la tripulación del transbordador espacial Columbia completó una misión de reparación en el Telescopio Espacial Hubble en marzo de 2002, el reparador jefe John Grunsfeld dijo (en homenaje a esta leyenda) "Buena suerte, Sr. Hubble" mientras el telescopio se alejaba.

Mensaje para cambiar la contraseña de Facebook

Es posible que alguna vez recibas (si no te ha ocurrido ya) un mensaje vía SMS o Whatsapp, parecido a este:

"xxxx es tu código de cambio de contraseña de Facebook. También puedes cambiar tu contraseña aquí: http://fb.com/..."

Al seguir el enlace, te aparece una web con el aspecto de Facebook...pero no es de Facebook.

Si no has solicitado ningún cambio de contraseña, te extrañará recibir esto. Pero aún habiéndolo solicitado, fíjate bien el la barra de direcciones. No refleja una dirección asociada a Facebook.
Esto vale para cualquier enlace sospechoso a cualquier página web "oficial".

Nunca rellenes un formulario donde te pidan tu nombre de usuario y contraseña sin asegurarte muy bien del destino de esos datos. También es conveniente cambiar, esta vez de veradad, las contraseñas de vez en cuando.

Y en caso de recibir el mensaje, ignora, elimina y déjate de zarandajas.

El niño que llora en la calle

Está circulando de nuevo el mensaje de alerta acerca de un niño que llora en la calle con una dirección en la mano para que algún incauto le acompañe a dicho sitio donde será atracado, secuestrado o abducido por un OVNI (ya puestos...)

Este mensaje apareció por primera vez en España hacia el año 2011. Aunque su origen es más antiguo y localizado en países sudamericanos como Guatemala o México.
Aunque en cada lugar el mensaje está adaptado a las circunstancias del país (en México se culpa a los narcotraficantes), hay un denominador común: el niño llorando con un mensaje en la mano.

La última versión que está circulando es esta:

Lo primero que llama la atención es que, a pesar de que la información parece proceder de la Policía Nacional, el escudo que aparece es el de la policía de Perú.

Además, siendo un tema tan grave, ningún medio de comunicación se ha hecho eco de esto ni se ha alertado a la población desde medios oficiales. Es más, la Policía Nacional española ha desmentido en varias ocasiones que esté ocurriendo esto.

Ante noticias de este tipo, fíate solo de fuentes oficiales. No propagues el temor infundado y déjate de zarandajas.